Mujeres Olvidadas II. La Generación del 27 y la Generación del 14.

En realidad la historia de las mujeres y, podemos ir más allá, la historia en general, solo la han escrito los hombres. Solo así puede entenderse que la generación de oro de las artistas e intelectuales españolas, la del 27 y la del 14, apenas aparezca en los libros de texto y apenas sea conocida por el imaginario colectivo de nuestra sociedad.

Las Sin sombrero y las mujeres de la generación del 14 tienen nombre propio, se llamaban Ernestina, Marga, Josefina, María Teresa, Clara o Victoria pero no aparecen en los libros de texto y en muchas antologías se ignoran sus nombres pese a que su aportación a la cultura española está a la altura de los hombres que sí aparecen es estos compendios y por tanto, forman parte de la historia que nos es contada.

La historia de María Teresa León no puede seguir siendo la historia de la mujer del poeta Rafael Alberti, debe ser la historia de una mujer enfundada en un mono azul y con una pistola simbólica colgada al cinto recorriendo la calles de Madrid, sus teatros, sus plazas y el frente de la Guerra Civil recitando, declamando y arengando a los soldados.

Es historia de una mujer valiente sacando con sus propias manos los cuadros del Museo del Prado como secretaria de la Junta de Defensa del Tesoro Artístico Nacional.

Marga Gil no es la mujer que se suicidó por un amor no correspondido hacia Juan Ramón Jimenez, es el nombre de una de las personas más talentosas del siglo XX en toda Europa, una mujer que a los 13 años dibujaba con maestría barroca y esculpía con la facilidad y técnica de un consagrado a la piedra durante décadas. La mujer que inspiro a Saint-Exupèry para sus ilustraciones de El Principito.

Clara Campoamor y su infatigable lucha por los derechos de la mujer.

Los ensayos de María Zambrano.

La imprescindible obra pictórica de Maruja Mallo.

Todas mujeres heridas por la guerra y con el exilio pesando en sus espaldas.

En la historia que tenemos el deber de reescribir faltan muchos nombres, nombres de mujer. Es momento de llenar espacios en blanco, de recuperar sus obras, reconocer la lucha por los derechos que nos otorgaron. Nunca es tarde, nos lo debemos, se lo debemos.